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(MTSCFyG).- A 25 años de la proclamación del Carnaval de Oruro como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, corresponde no sólo conmemorar un reconocimiento internacional, sino reafirmar el profundo valor histórico, espiritual y cultural que esta manifestación representa para Bolivia y para el mundo. La declaratoria alcanzada el año 2001 constituyó un hecho trascendental para el país, al convertirse el Carnaval de Oruro en la primera expresión cultural boliviana en recibir tan alta distinción patrimonial.
La importancia de esta celebración trasciende el ámbito festivo. El Carnaval de Oruro es una expresión viva donde convergen la ritualidad ancestral, el sincretismo religioso, la música, la danza, la artesanía y la organización comunitaria. En él subsisten elementos de las culturas originarias, particularmente del pueblo Uru, integrados a una tradición espiritual que articula la relación entre el cielo y la tierra, entre lo sagrado y lo humano, entre la memoria ancestral andina y la fe popular expresada en devoción a la Virgen del Socavón. Esa dualidad representa uno de los rasgos más profundos y singulares de la manifestación.
El carácter vernacular del Carnaval de Oruro radica precisamente en esa capacidad de preservar formas propias de comprensión del mundo, transmitidas de generación en generación mediante la danza, la música y los rituales colectivos. No se trata únicamente de una representación cultural, sino de una manifestación integral donde el pueblo boliviano expresa su espiritualidad, su identidad, su diversidad, y su sentido de pertenencia. La danza hecha peregrinación, la promesa, las veladas constituyen prácticas comunitarias que mantienen viva una cosmovisión en la que naturaleza, memoria y espiritualidad permanecen profundamente entrelazadas.
Por ello, la declaratoria obtenida en 2001 convirtió al Carnaval de Oruro en la primera manifestación cultural boliviana reconocida bajo esa categoría patrimonial, marcando un hito fundamental para la presencia cultural de Bolivia en el mundo. A partir de ese reconocimiento, el Carnaval dejó de ser comprendido únicamente como una festividad nacional para consolidarse como patrimonio de relevancia universal.
En este contexto, corresponde expresar una felicitación y reconocimiento a todas las instituciones como la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro, el Comité de Etnografía y Folklore, el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro, el Gobierno Autónomo Departamental de Oruro, la Federación Departamental de Bandas y Músicos Profesionales, los conjuntos folklóricos y actores culturales que, durante décadas, han sostenido y preservado la esencia del Carnaval de Oruro.
De manera especial, corresponde reconocer a los danzarines, músicos, bordadores, mascareros, artesanos y devotos, verdaderos portadores de esta herencia cultural, cuya labor permite que el patrimonio permanezca vivo y continúe transmitiéndose a las nuevas generaciones.
Asimismo, el aniversario de esta proclamación debe convertirse en una oportunidad para fortalecer el trabajo conjunto entre el Estado, las instituciones encargadas de la organización del Carnaval de Oruro y todos los sectores vinculados a su salvaguardia. Por ello, hoy saludamos que este trabajo se efectúe de manera coordinada y ordenada. La protección del patrimonio cultural inmaterial no puede limitarse a una conmemoración simbólica, exige acciones permanentes de preservación, promoción, investigación, transmisión cultural y defensa activa del patrimonio nacional.
En el marco del Plan Nacional de Protección, Salvaguardia y Defensa del Folklore, el Carnaval de Oruro se consolida como un eje fundamental de las políticas públicas culturales orientadas no sólo a la promoción y difusión de las expresiones culturales bolivianas, sino también a su defensa y reivindicación histórica frente a procesos de apropiación, distorsión y plagio cultural que durante años afectaron al patrimonio nacional. Después de más de dos décadas en las cuales el Estado no asumió una posición firme y sostenida en la defensa internacional de las expresiones culturales nacidas en Bolivia, emerge hoy la necesidad de fortalecer una política activa de protección del folklore boliviano como parte esencial de la soberanía cultural del país.
En ese contexto, el Carnaval de Oruro y sus principales manifestaciones, particularmente la emblemática Diablada, representan referentes irrenunciables de la identidad boliviana. La Diablada, nacida en Oruro como expresión de profundo contenido ritual, espiritual y vernacular, representa una de las manifestaciones más reconocidas del folklore nacional y un símbolo cultural que identifica a Bolivia ante el mundo. Su historia, desarrollo y consolidación forman parte de un proceso cultural propio del territorio boliviano, vinculado a la cosmovisión andina, al sincretismo religioso y a las prácticas comunitarias construidas históricamente en torno al Carnaval de Oruro.
Por ello, la defensa del patrimonio cultural boliviano no puede limitarse únicamente a su promoción turística o artística; implica también asumir una posición clara en la protección de aquello que ha nacido en Bolivia y pertenece a la memoria colectiva de su pueblo. La salvaguardia del Carnaval de Oruro y de sus danzas tradicionales implica una responsabilidad histórica orientada a preservar la autenticidad, el origen y la legitimidad de las expresiones culturales bolivianas frente a intentos externos de apropiación o desnaturalización.
Desde el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía —a través del Viceministerio de Culturas y Folklore—, se reconoce además que el Carnaval de Oruro constituye una pieza clave del desarrollo de la economía cultural del país. La actividad cultural vinculada a esta manifestación impulsa turismo, producción artesanal, música, gastronomía y múltiples expresiones creativas que generan empleo y fortalecen el tejido económico y social de Bolivia. En consecuencia, su protección no sólo representa un deber cultural, sino también una estrategia de desarrollo, fortalecimiento identitario y posicionamiento internacional.
Fortalecer el Carnaval de Oruro significa también fortalecer la identidad cultural del Estado Plurinacional de Bolivia y proyectar internacionalmente una política cultural basada en el reconocimiento, la defensa y la preservación del patrimonio vivo que identifica al país ante el mundo.
A 25 años de aquella proclamación histórica, el mayor homenaje al Carnaval de Oruro consiste en garantizar su continuidad, preservar su autenticidad y reconocer en él una expresión viva donde convergen historia, espiritualidad, memoria e identidad nacional. Defender el Carnaval de Oruro es, en esencia, defender el patrimonio vivo de Bolivia.